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¿Qué es Tomatis®?

El Método Tomatis® fue creado y perfeccionado por Alfred Tomatis, médico francés especializado en otorrinolaringología; dedicó gran parte de su actividad profesional a estudiar la relación existente entre el oído y la voz, y, por extensión, entre la escucha y la comunicación. Tomatis prueba sus descubrimientos en el laboratorio de fisiología de la Sorbona y los registra en la Academia de Ciencias y la Academia de Medicina de París en 1957 y 1960.

Los hallazgos realizados por Tomatis y los extraordinarios resultados obtenidos gracias al uso del oído electrónico –un dispositivo terapéutico desarrollado por él mismo para llevar a cabo sesiones de rehabilitación auditiva– llevaron a grandes figuras de la lírica, como Maria Callas o Plácido Domingo a beneficiarse de este método.

El método Tomatis® se aplica en todo el mundo gracias a una red de más de 400 centros especializados. En España, esta terapia está implantada en varios centros de educación especial, colegios, conservatorios y escuelas de canto, además de aplicarlo directamente a particulares.

Se estima que implantándolo en los colegios se podría reducir de manera importante el fracaso escolar. Países como Bélgica y Polonia ya lo tienen incorporado a su sistema educativo de manera gratuita.

¿Cómo funciona?

foto_mujerEl Método Tomatis® es una técnica de estimulación sensorial sonora. El sonido es transmitido por un lado por la conducción ósea provocada por una vibración en la parte superior del cráneo y por otro lado por conducción aérea por el pabellón de la oreja. Este sonido ha sido previamente tratado en laboratorio para proporcionarle el efecto TOMATIS y así estimular todo el oído interno, tanto en el plano auditivo como motor.

Más concretamente, el sonido se propaga a través del tímpano, luego en conducción ósea, y activa, mediante una acción refleja, la contracción y luego la relajación de 2 músculos llamados “músculo del estribo” y “músculo del martillo”. Este efecto se basa en un doble mecanismo de contraste perceptivo sonoro (doble alternancia de timbre e intensidad) destinado a “sorprender” el oído.

Estos músculos van estimular a su vez, también por vibración, los órganos llamados cóclea y vestíbulo. La cóclea y el vestíbulo están recubiertos de microcélulas llamadas células ciliadas cuya finalidad es convertir esta vibración en estímulos eléctricos que van a alimentar una vasta red nerviosa que lleva el nombre de formación reticulada. Esta última controla el nivel de actividad global de la actividad cerebral. Dicho de otro modo, la cóclea y el vestíbulo dinamizan el cerebro; se dice que el oído interno tiene una función de “carga cortical”.

Por otro lado, el vestíbulo informa al cerebro del más mínimo movimiento corporal y tiene por lo tanto una incidencia en el ritmo y el equilibrio. La coherencia del mensaje que transmite es pues fundamental. Es por lo tanto necesario estimularlo eficazmente.

¿Que usos tiene?. ¿Cómo es un tratamiento?

Las aplicaciones son numerosas al existir numerosos “problemas” relacionados con el oído. Actualmente se utiliza, entre otros casos, para mejorar la comprensión de lenguas extranjeras, en la preparación al parto y en la maternidad; en trastornos de aprendizaje –dislexia o disortografía, por ejemplo–; frente a problemas de atención; para mejorar el desarrollo psicomotor, el equilibrio, la coordinación y la postura corporal; en estados de estrés, ansiedad o depresión como un potente ansiolítico; y en casos concretos como el autismo o las enfermedades psicosomáticas. Además, es también efectiva para mejorar el autoconocimiento, la memoria, las relaciones personales y como herramienta para favorecer el crecimiento personal.

El tratamiento, a diferencia de otros de carácter psicológico, actúa a la manera de un “fitness pasivo”: la emisión de sonidos y música a través del oído electrónico provoca variaciones controladas en el movimiento de un pequeño complejo osteomuscular implicado en la base mecánica de la escucha que permite la rehabilitación paulatina y casi permanente de la capacidad auditiva. Durante la audición de música y sonidos a través de este oído electrónico las personas tratadas realizan actividades alternativas –como leer, escribir, dibujar o dormir– para no interferir en el proceso pasivo de entrenamiento osteo-muscular.

El material sonoro utilizado en esta práctica varía en función de las necesidades del tratamiento aunque las investigaciones de Tomatis evidenciaron que los cantos gregorianos –por su acción sedante–, la música de Mozart –por la predominancia de armónicos altos, entre otros factores– y la reproducción de la atmósfera acústica intrauterina –por sus implicaciones emocionales– resultan particularmente efectivos.